Viajar debería sentirse emocionante, no estresante. Sin embargo, para quienes tenemos gatos, una parte del viaje siempre se queda en casa: la preocupación. ¿Estará bien? ¿No se subirá donde no debe? ¿Y si intenta asomarse por la ventana? La verdad es que puedes disfrutar tus vacaciones, tu fin de semana o ese viaje de trabajo sin cargar con ansiedad… siempre que prepares el hogar para que tu gato esté protegido mientras tú no estás. Aquí te cuento cómo hacerlo de forma práctica, sencilla y sin complicarte la vida.
1. Prepara un entorno seguro antes de irte
A pesar de que tu gato sea por naturaleza muy tranquilo, la ausencia de su dueño producirá cambios en su comportamiento. La curiosidad aumenta también así como los riesgos. Antes de salir de viaje revisa de forma cuidadosa cada ventana, cada balcón o cada espacio por el que podría asomarse o intentar saltar.
Dejarlo todo cerrado no es suficiente; los gatos son muy buenos cuando se trata de empujar, mover o abrir rendijas. Por eso, colocar mallas de seguridad es una de las mejores maneras de asegurarte de que no habrá imprevistos fatales. Además de proteger ventanas y balcones, asegúrate de que no haya ningún tipo de mueble que se encuentre cerca de bordes altos o lugares a los que pueda escalar desatendidamente.
Cuando no estás, y cuando no le miras, tu gato encuentra el tiempo suficiente para asomarse a la búsqueda de los rincones. Crear un entorno seguro evita los sustos, las caídas y las situaciones difíciles que pueden surgir en cualquier momento mientras tú no estás.
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2. Mantén sus rutinas lo más constantes posible
Si eres dueño de un gato, esto no es nada nuevo: ellos aman la rutina. Es por eso que los cambios pueden generar estrés o comportamientos extraños en tu ausencia. Antes de irte, procura que todo esté bien organizado: comida suficiente, agua, y, si es posible, un dispensador automático. De este modo podrás evitar que coma de más o se quede sin alimento. Esto le dará estabilidad y también va a reducir significativamente su ansiedad,
Si tu gato necesita más actividad, deja juguetes que lo mantengan ocupado y crea un espacio cómodo donde pueda descansar. La combinación ideal para un gato que se queda solo es: un ambiente seguro, sus objetos favoritos y una rutina que no se altere demasiado. Mientras tú disfrutas del viaje, él también puede llevar una vida tranquila en casa.
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3. Considera la ayuda de alguien de confianza
Aunque tu hogar esté preparado, siempre es buena idea pedir ayuda a alguien que pueda pasar a revisarlo. Puede ser un amigo, familiar o incluso un cuidador profesional. No se trata solo de alimentarlo, sino de observar que todo esté en orden: si no hay objetos caídos, si no ha intentado salir por algún lugar o si no se ha escondido por estrés.
Un cuidador también puede ayudar a abrir cortinas, dejar luz natural y mantener el ambiente agradable. A veces, un pequeño detalle como escuchar una voz conocida hace que tu gato se sienta acompañado, aunque sea por un momento. Esto, sumado a la seguridad física de tu hogar, garantiza que tu gato esté protegido por dentro y por fuera.
4. Instala medidas de seguridad que trabajen por ti
Incluso cuando tengas todo organizado, ten en cuenta que la mejor tranquilidad viene de aquellas medidas que siguen funcionando aún cuando no hay nadie en casa. Las mallas de seguridad, por ejemplo, mantienen a tu gato protegido frente a cualquier impulso, salto o intento de exploración. Son discretas, resistentes y aseguran que puedas abrir ventanas o dejar ventilación sin preocuparte.
Además, son una inversión que sirve más allá de tu viaje: son protección de largo plazo para tu vida diaria. Si viajas seguido, trabajas fuera muchas horas o simplemente quieres evitar accidentes, las mallas hacen tu hogar más seguro sin afectar la estética. Es una solución simple que te permite irte sin miedo, sabiendo que tu mejor amigo está fuera de peligro.
Viajar y tener gatos no debería ser una combinación estresante. Con preparación, apoyo y medidas de seguridad confiables, puedes disfrutar cada salida sabiendo que tu gato está tan seguro en casa como si tú estuvieras ahí. Y cuando regreses, lo único que tendrás que hacer es darle el abrazo que guardaste durante el viaje.
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